El Laboratorio de Innovación Comunitaria en el Piedemonte Amazónico – LIC

Luz Dary Alvarado es una mujer caqueteña de descendencia indígena. Nació en La Montañita en 1959, lugar donde pasó sus primeros 20 años al lado de su madre y abuelos, autoridades indígenas de la etnia Huitoto, actualmente autodenominados Murui Muina. En sus recuerdos de infancia y juventud están aquellos momentos en los que junto a su madre talaba los bosques y vendía la madera para su sustento. En 1979 se desplazó a Belén de los Andaquíes, donde decidió conformar su familia, recuerda como paso de ser una “destructora” como ella misma se nombra, a una líder ambiental reconocida y respetada en el municipio verde y protector del agua, Belén de los Andaquíes: “con mis hijos aprendí la importancia del cuidado del medio ambiente, ellos iban a reuniones, talleres, salidas de campo y en ese proceso de acompañamiento que yo les hacía, iba conociendo sobre el tema y empecé a ser una líder ambiental”, comenta esta mujer morena, de ojos rasgados y temperamento fuerte que hace parte del Consejo por la Vida y la Cultura del Agua – Coviguac, organización participante del Laboratorio de Innovación Comunitaria al igual que la Corporación para el Desarrollo Sustentable del Piedemonte Andino Amazónico – Cordespa.

“El laboratorio de Innovación Comunitaria – LIC, es un escenario de paz, donde los líderes sociales de algún territorio específico, en este caso Belén de los Andaquíes y San José del Fragua, construyen iniciativas locales mediante “el aprender haciendo”; experiencias que se convierten en prototipos o modelos que buscan nuevas formas de intervenir el territorio y ser replicados para lograr el desarrollo de la región”. Así lo describe Ana María Villar – Líder Técnica del LIC, ella fue la profesional encargada de acompañar a más de 20 líderes que como Luz Dary Alvarado, han trabajado durante años por el desarrollo del departamento y ahora gracias a lo aprendido desarrollan prototipos acordes al territorio de manera innovadora y potenciando los conocimientos locales.

“El aprendizaje nos ha permitido crecer como grupo, porque veníamos trabajando de manera desordenada y no habíamos reconocido nuestros activos, hacíamos diversas cosas pero no las valorábamos. El Laboratorio nos permitió reconocer el camino recorrido para proyectarnos y empezar a pensar en una planeación estratégica y en el uso de herramientas para visibilizar lo que con esfuerzo hemos construido en el territorio y lo hemos puesto al servicio de otros”. Comenta María Campo Pérez – Directora General de la Corporación para el Desarrollo Sustentable del Piedemonte Andino Amazónico – Cordespa, quien además reconoce que el trabajo adelantado por Patrimonio Natural ha sensibilizado a las comunidades frente a la importancia de conservar los recursos naturales: “Uno debe capacitarse para entender qué es lo que busca y hacia donde va, en el Laboratorio pudimos aplicar la teoría a la practica, aportamos desde las experiencias propias y en este momento la gente está conservando sin que se le deba pagar algo, se logró incidir en la cultura de deforestar y hacer que otros cuidaran a conciencia el territorio”.

Este proceso hace parte del componente de fortalecimiento a la participación ciudadana y el diálogo social del proyecto Conservación para el Desarrollo y la Paz en Caquetá e inició en el primer semestre del año 2015, con un panorama complejo frente a la desconfianza de las organizaciones sociales al sentirse usadas : “nos dijeron que estaban como carros viejos, de taller en taller, por eso para nosotros fue un reto captar su atención, logramos diseñar espacios atractivos para que los líderes participaran en todos los talleres y abrieran su corazón, mente y voluntad, cumplimos con el propósito de darle un valor agregado al Laboratorio para que se sintieran en un espacio diferente a lo ya conocido”, Ana María Villar – Líder Técnica del LIC.

Fue así como durante más de un año representantes del Consejo por la Vida y la Cultura del Agua – Coviguac y de la Corporación para el Desarrollo Sustentable del Piedemonte Andino Amazónico – Cordespa, reconocieron sus capacidades, potenciaron el conocimiento territorial que han ganado durante años y soñaron con la oportunidad de consolidar iniciativas que aportaran al desarrollo del departamento, lo más gratificante es que poco a poco pudieron materializar sus prototipos gracias a las pequeñas donaciones: “Soñamos, crecimos y conocimos herramientas fáciles de aterrizar a lo que vivimos, fue un proceso de construcción en el que cada encuentro estaba moldeado para que creyéramos que era posible cumplir con los prototipos y siempre contamos con el apoyo para lograrlo” María Campo Pérez – Cordespa. Por su parte Rocío Cuellar, quien hace parte Consejo por la Vida y la Cultura del Agua – Coviguac, cuenta: “El Laboratorio nos ha permitido aprender y lanzarnos al ruedo, he sentí temor porque no es fácil manejar presupuestos y formular proyectos propios, pero creo poder gestionar esto de manera autónoma nos permitió comprender que somos capaces y nos ha fortalecido como organización”

La creación de estos prototipos evidencia que las organizaciones propusieron según lo que el entorno solicita, desarrollando alternativas novedosas para trabajar con las comunidades, sin replicar acciones convencionales, potenciando sus capacidades para la implementación de experiencias enfocadas en la conservación de los recursos naturales. “Este ha sido un proyecto pensado desde las necesidades de las comunidades, que le aporta a procesos que ya están andando en el territorio, no llega a promover nuevas agendas sino que revisa lo que hay en el departamento y se suma a ello, esto no inició de cero es también un reconocimiento al trabajo de las organizaciones que existen en el Caquetá” Sandra Caviedes – líder de componente fortalecimiento de capacidades locales.

La metodología aplicada en cada una de las sesiones se basó en la teoría U, que propone 5 fases para innovar comunitariamente:

  1. Co-iniciar, que consiste en crear una intención común, parar y escuchar a los otros y escuchar lo que la vida le está pidiendo que haga.
  2. Co-sentir o percibir que es observar, observar, observar. Ir a los lugares de mayor potencial y escuchar con su mente y corazón totalmente abiertos.
  3. Presenciar, conectarse con el origen de la inspiración y la voluntad. Ir al silencio y permitir al conocimiento interior que emerja
  4. Co-crear, realizar prototipos de lo nuevo en ejemplos reales para explorar el futuro a través del hacer.
  5. Co-evolucionar, incorporar lo nuevo en ecosistemas que facilitan el ver y actuar desde la totalidad

“Cada encuentro tuvo una importante dedicación para determinar, reconocer y resaltar cada una de las fortalezas, valores y activos de los líderes que participaron, se logró fortalecer el tejido social no solamente en las organizaciones sino entre ellas. Se adaptaron más de 15 metodologías a la realidad del Caquetá y los resultados son evidentes cuando los integrantes hablan de innovación comunitaria de manera fluida, con los términos técnicos, muchos de los conceptos los co-creamos, eso sirvió para que estas ideas que vienen de universidades y de institutos, se aterrizaran a la realidad del Caquetá” Ana María Villar – Líder Técnica del LIC.

De manera puntual Cordespa en San José del Fragua, implementó cuatro prototipos que hacen parte del modelo de la finca climáticamente inteligente, la meta es implementar 3 más que lo complementarán y en total configurarán la experiencia demostrativa para demás campesinos y habitantes de la zona. Esto fue posible gracias al conocimiento técnico y al arraigo de sus socios al territorio, es así como esta propuesta innovadora, permite conjugar los aspectos técnicos de la organización, el saber local de las personas beneficiarias y un espacio demostrativo donde se aterrizan los conocimientos.

Para el caso de Belén de los Andaquíes Coviguac tomó como referente el modelo aplicado en Sidney, Australia, enfocado en las ciudades sensibles al agua y los consejeros definieron que el recurso hídrico sería eje central de los prototipos, las alternativas planteadas son: transporte ecológico hasta escuelas itinerantes, transporte ecológico, construcción de un vivero donde se preserven las plantas propias del municipio, alternativas artesanales para evitar la contaminación hídrica por la utilización de residuos no biodegradables, construcción de viviendas ambiental y económicamente sostenibles, generación de estrategia de prevención contra el Zika, además de la realización de un festival que celebre la conformación del Consejo.

Una vez concluidos estos prototipos, queda en los participantes la motivación y el compromiso de dar los siguientes pasos para su cumplimiento, los retos son diversos y es un proceso que se desarrolla a largo plazo, de tal manera que se logren replicar los aprendizajes para articular a diversos actores entorno a la innovación comunitaria: “El Laboratorio no es de Patrimonio es de quienes hacen parte de el y ahora el reto es darle continuidad a las capacidades instaladas en los líderes, para que estos prototipos puedan escalar a estrategias de mayor envergadura, adicionalmente es necesario convocar a las instituciones para que conozcan las iniciativas y le apuesten a su desarrollo sustentable a largo plazo”. Ana María Villar – Líder Técnica del LIC.