Laboratorio de Innovación Comunitaria del Piedemonte Amazónico, espacio de paz, cocreación y bien común

“Todo parece imposible, hasta que se hace” — Nelson Mandela

Son realmente visibles en el paisaje que caracteriza el Piedemonte Amazónico, en la carretera que conecta a Florencia con Belén de los Andaquíes y San José del Fragua, se observan imponentes. Conocidas localmente como Canaguchales, son consideradas islas ícticas conformadas por un grupo de Cananguchas (o Palma de Aguaje(1) que forman un ecosistema estratégico con interacciones muy particulares que les hacen únicas y en el que se visualizan varios aspectos que el Laboratorio de Innovación Comunitaria del Piedemonte Amazónico (LIC) ha desarrollado en conjunto con sus participantes.

Este escenario de paz que hace parte Programa de Conservación y Gobernanza del Fondo Patrimonio Natural, el cual se está desarrollando actualmente con el Consejo por la Vida y la Cultura del Agua (de Belén de los Andaquíes) y CORDESPA (de San José del Fragua) resalta la importancia de lo local como punto de partida para el futuro posible, que se cocrea con un objetivos claros y motivadores. Inició en el segundo semestre del año 2015 y continúo durante el 2016, en dos fases: la primera, caracterizada por el desarrollo de encuentros mensuales con los líderes participantes, quienes de manera activa dieron vida a este espacio y una segunda fase de implementación de los prototipos diseñados y cocreados por ellos mismos.

Durante el tiempo de implementación del LIC, son muchos los aprendizajes con los que se han beneficiado todo aquel que se relaciona con esta iniciativa. Darle la bienvenida al aprendizaje desde el hacer, en donde el error es parte fundamental del proceso, es un cambio importante en los modelos mentales y un desafío de los donantes de los recursos, del programa del que hace parte, de las personas vinculadas en su desarrollo metodológico y lo líderes participantes, siendo una apuesta que ha conectado el corazón, la voluntad y la mente abierta, de quienes participan de él de una forma u otra.

Permitirse explorar nuevas alternativas, no es tarea fácil, siendo un proceso en donde dos aspectos han sido vitales para su ejecución; un fuerte componente técnico que sustenta las nuevas iniciativas con las que se quiere intervenir el territorio, mediante el diseño de prototipos que se caracterizan por la optimización de las pequeñas donaciones que le acompañan y la conjugación del saber local con el conocimiento del territorio, un tiempo definido para la obtención de aprendizajes y lecciones que se adaptan de manera sistémica; y el componente cultural, el cual beneficia el proceso, por el empoderamiento, de los líderes sociales participantes, con el territorio y sus comunidades.

El laboratorio fue recibido por dos organizaciones que si bien se diferencian en la forma como intervienen sus zonas de influencia, han entregado sus mejores activos para la apalancar los procesos de aprendizaje basado en el hacer y ofrecer nuevas alternativas, que fueron diseñadas siguiendo la Teoría U, la cual se conforma de cinco etapas:

  • Co-iniciar: Definir y estructurar el hacer desde una intención común
  • Co-sentir: Determinar los lugares de mayor potencial y desde ahí proponer nuevas miradas
  • Co- Presenciar: Permitir que el conocimiento emerja para bien de las propuestas que se quieren desarrollar
  • Co-crear: Desarrollar prototipos para explorar el futuro desde el hacer
  • Co-Evolucionar: Permitir que los aprendizajes sean adoptados y adaptados en los diferentes aspectos de las comunidades beneficiarias.

La importancia del liderazgo colectivo, desde las características propias de cada uno de los líderes que, con una intención común, configura el grupo de trabajo y permiten que el conocimiento emerja de manera sistémica y continua, para proponer espacios en donde la inteligencia colectiva desarrolla nuevas formas para la intervención del territorio.

Como un espacio de innovación, el laboratorio centró su atención en los procesos de aprendizaje de los líderes y las organizaciones participantes aplicando 15 metodologías complementarias, para la generación de nuevas formas de explorar el futuro, que fueron el centro de los prototipos desarrollados, sumando en conjunto 14 prototipos para los dos municipios que fueron representados.

Este espacio permitió de una manera humana y cercana, fortalecer las capacidades de liderazgo de los líderes sociales que le conformaron y dieron vida, fortalecer el tejido social entre los municipios que representaron y resaltar nuevas formas para el desarrollo de programas y actividades, al vincular los aprendizajes que el proceso ha brindado a sus participantes.

La complejas interacciones entre las nuevas propuestas y los procesos sociales, encontraron en el laboratorio y gracias a las características de sus participantes, un espacio en donde por medio de los valores caqueteños, se ha construido un camino de crecimiento a todo nivel. De la misma manera que los Canaguchales, este grupo de trabajo se perfila como un colectivo estratégico para un futuro mejor basado en la conservación, el amor por su territorio y una nueva y esperanzadora versión del Caquetá.

Ana María Villar

Líder Técnica del Laboratorio de Innovación Comunitaria del Piedemonte Amazónico